
The battle lines in Venezuela run through the hills of Caracas. The country's capital stretches 20 km along a mountain valley bristling with the financial engines of business and commerce. But ever since the 1998 election of Hugo Chávez, the flamboyant, charming, anti-American and increasingly autocratic president of Venezuela, real power rests in the hills. The hills hold the barrios, violent slums and shantytowns perched above the heart of the city. Here, and in similar places across the country, Chávez draws his most ardent supporters among those who feel — with good reason — that Venezuela's traditional politicians ignored them during the decades of democracy that began in 1958.( full information)/Las líneas de batalla en Venezuela transitan a través de las colinas de Caracas. La capital del país se desarrolla en 20 kilómetros a lo largo de un valle de montaña que se mueve los motores financieros de los negocios y del comercio. Pero desde la elección 1998 de Hugo Chávez, el presidente ostentoso, encantador, anti-Americano y cada vez más autocrático de Venezuela, el poder verdadero se ubica en las colinas. Las colinas cantienen los barrios, los tugurios violentos y las invaciones que cuelgan sobre el corazón de la ciudad. Aquí, y en lugares similares a través del país, Chávez saca a sus partidarios más ardientes entre los que sienten -- con buenas razónes -- que los políticos tradicionales de Venezuela no les hicieron caso durante las décadas de la democracia que comenzó en 1958

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