
It may be too soon to pass judgment on Obama's new foreign policy strategy, but early returns on his gamble that talking is the best cure are less than reassuring. Each time Obama extends a hand to one of the world's anti-American despots, he is rewarded with an insult (Venezuela's Hugo Chavez) or, perhaps, a missile display (North Korea and Iran) ( full information)/ Puede ser demasiado pronto para emitir un juicio sobre la nueva estrategia de Obama en política exterior, pero los primeros resultados de su política de que hablar es la mejor cura es menos que reconfortante. Cada vez que Obama extiende la mano a uno de los déspotas anti-americanos lo premian con un insulto, Hugo (Chávez en Venezuela) o, quizás, una exhibición de misiles (Corea del Norte e Ir

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