
FOR much of the past eight months, since suffering defeat in a referendum on changing the constitution, Hugo Chávez has seemed to be on the defensive. Abroad, he repaired strained relations with Colombia’s president and with Spain’s King Juan Carlos. At home, he backpedalled on unpopular measures, such as a new socialist educational curriculum and a draconian intelligence law. He met local businessmen in June and urged them to invest, in the hope that increased production would damp inflation of over 30%. But with Mr Chávez moderation rarely lasts, and he has now veered left again ( fullinformation)/ Por mucho de los últimos ocho meses, desde derrota sufrida en un referéndum para el cambio de la constitución, Hugo Chávez ha parecido estar a la defensiva. En el exterior, reparó las relaciones con el presidente de Colombia y con rey Juan Carlos de España. En el país, revirtió medidas impopulares, tales como un nuevo plan de estudios socialista y una ley draconiana de inteligencia. Se reunió con hombres de negocios locales en junio y los llamó a invertir, con la esperanza de que la producción creciente disolviera la inflación que supera el 30%. Pero con Sr. Chávez la moderación dura poco, y ahora ha vuelto a girar a la izquierda.






